Primer día de TRIDUO en honor a nuestros difuntos y a los afectados por el COVID-19.

  Noticias
Primer día de triduo

Hoy dan comienzo los cultos en honor a Nuestros Sagrados Titulares, Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Soledad y en este primer día de triduo dedicamos nuestras oraciones a los fieles difuntos, especialmente a aquellos que han perdido la batalla en el transcurso de esta pandemia y que ya gozan de la presencia de Dios Nuestro Señor.

Nos encontramos ante un escenario desconocido. Hace un mes nos planteábamos, no sólo los cultos, sino toda nuestra vida como si nada pudiera enturbiarla; en pocos días hemos tenido mucho que madurar, hemos descubierto como una realidad pequeña, invisible, pero muy dañina nos ha hecho tomar conciencia de nuestra fragilidad y pequeñez.

Toda esta realidad crea incertidumbre en nuestra vida, en nuestro futuro. Esta realidad, por otro lado, también nos está ayudando a fortalecer nuestra fe: lo que somos y lo que creemos.
Ser miembros de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y de la Virgen de la Soledad nos hacen reconocer que el sufrimiento es una realidad en la vida del hombre. Jesucristo mismo, desde su libertad, escogió compartir con la humanidad el sufrimiento desde la traición, el camino de Cruz por la Vía Dolorosa, la Crucifixión donde sólo su Madre, la Virgen de la Soledad, y pocos más asistieron a la ofrenda suprema de la Vida Divina en aquel madero de tormento.
Pero esa entrega, esa fidelidad a la misión, esa abnegación sin medida, ese entregar la propia vida por Amor se convierten en una catequesis de lo que tiene que ser la vida de sus discípulos.
Bajado de la Cruz comienza la procesión del Santo Entierro de Cristo hacia el Sepulcro. Pero no es una procesión hacia la oscuridad de un nicho, ni hacía el olvido, ni siquiera hacia el recuerdo de una persona que nos amó sin media; el Santo entierro de Cristo es una procesión hacia la Resurrección y la Vida, encarnadas en nuestro Barrio en la las imágenes del Resucitado y la Virgen de Loreto
Es el gran misterio de Dios y el gran regalo que vive nuestro Barrio con su Hermandad. Descubrimos que el hombre no está solo, nunca ha estado sólo, aunque, a veces, no hayamos querido o podido ver a Cristo que carga con nuestras cruces, pequeñas o grandes. Estas cruces pueden tener distintos nombres: soledad, abandono, egoísmo, enfermedad, desamor, miedo a no saber educar a mis hijos, incomprensión de aquellos a los que queremos, tibieza en la fe, muerte de personas queridas, no poder conseguir lo suficiente para vivir por mucho que trabaje…
Enfrentarnos con temor al Santo Entierro de Dios en la Tierra nos abre las puertas a encontrarnos gozosos con Cristo Resucitado en el Cielo. Acoger nuestras cruces sin miedo, confiar en el Señor y dejarnos caer en su amor…nos hace ser libres; nos hace fuertes precisamente porque reconocemos que no estamos solos; descubrimos que Cristo se Encarnó, se entregó, dio su vida y resucitó y, todo eso… por mí, porque me ama, porque quiere que mire al futuro sin miedo. Él camina a mi lado y me invita a mirar al futuro, no al de la soledad y el olvido, sino al futuro de las posibilidades; al futuro de dejarnos sorprender; de saber que si se cierra una puerta, siempre se abre una ventana; aunque no se abra cuando queramos y como queramos; el futuro de la providencia; abrirnos, en definitiva, al futuro en Dios y en su amor.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,31-42):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
«Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron:
«Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo:
«Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó:
«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Palabra del Señor

Oremos hoy, por nuestros fieles difuntos:

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén

Noticias relacionadas

Escribe un comentario